miércoles, 13 de febrero de 2008

Cruce de los Andes 8,9 y 10 Febrero 2008 - Paso de las Nubes



















La bolsa de dormir nunca va a ser tan cómoda y abrigada como una cama de verdad. La comida que brinda el Club de Corredores no justifica siquiera una tercera parte de su precio. El Frío cordillerano de las 5 AM no se mitiga ni con el más abrigado de los Polar que uno pueda comprar. Las subidas no son fáciles a pesar de todo el entrenamiento de cuestas que uno pueda realizar durante la pretemporada. Las bajadas si bien son rápidas, exponen los tobillo al riesgo permanente de esguinces o a los corredores a caídas poco felices. La falta de una ducha caliente no se reemplaza ni con el más turquesa de los lagos. No hay analgésico capaz a de calmar rápidamente el dolor de piernas que se siente después de cada etapa.

Y a pesar de todo eso... El Cruce de los Andes resulta ser una de las mejores carreras que uno pueda correr alguna vez. Por sus paisajes, por el esfuerzo que demanda, por sus circuitos, y por la felicidad que uno alcanza corriendo en el medio de la nada cercado de bosques, lagos, montañas y glaciares.

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