Resulta sumamente extraño y admirable descubrir que a tan solo algunas horas del altiplano árido del Occidente Boliviano, se encuentra una verdadera selva subtropical de caudalosos ríos, verdes (completamente verdes) montañas, una variedad ilimitada de animales e insectos, temperaturas promedio de más de treinta grados y mucha, mucha humedad.
A tres horas de la ciudad de Cochabamaba en el camino que conduce a Santa Cruz, se encuentra la zona conocida como Chapare. La ciudad obligada de visita, y además la mas importante de la zona es Villa Tunari. Una pequeña ciudad, de poco más de dos mil habitantes cercada por dos caudalosos ríos y rodeada de cerros cubiertos de vegetación.
Además de sus paisajes, el Chapare es famoso por dos circunstacias histórico políticas: es la principal zona productora de cocac del país, es la región donde se forjó la figura política del primer Presidente indígena de América Latina, Juan Evo Morales Ayma.
Desde mediados de los años 80 y hasta entrado el siglo XXI, la región del Cahapare fue el epicentro de una guerra de baja intensidad entre los productores de hoja de coca y las fuerzas gubernamentales, que apoyadas por los Estados Unidos, pretendieron llevar adelante políticas de erradicación. No hay número preciso, pero son muchas las personas, campesinos y productores, que perdieron la vida a manos d elas fuerzas de seguridad en el medio de esa lucha por defender la producción d ela hoja milenaria.
Como muchos otros migrantes internos expulsados del Occidente Boliviano por la pobreza y la falta de oportunidades de trabajo, Evo Morales llegó al Chaparé junto a su familia en busca de mejores condiciones de vida.
Sería el Chapare y la actividad sindical, la escuela política que lo prepararía para años mas tarde convertirse en el Primer Presidente Indígena de América Latina.
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